miércoles, 24 de noviembre de 2010

Testimonial de puro sentimiento



Las maneras de cómo aprendí a dominar un balón de fútbol se remonta a los 90’s. Los juguetes de niño no me parecía lo más divertido, pues resaltaba un brillo sobre mi primera pelota que difuminaba la existencia de los otros objetos plásticos infantiles, casi insignificantes para mí. Con mi camiseta, qué importa de qué equipo lo que prevalece es la pasión, salía por las tardes de verano del 94 a dar los primeros pasos en el fútbol; el arco mi portón y ¿el arquero? dependía de mi imaginación. Con los días conocí a los amigos peloteros que hasta el día de hoy conservo.
Pero, más que solo tener amigos fueron el complemento ideal para formar mi primer equipo de fútbol. Los primeros chimpunes, canilleras y camisetas. Todos los veranos, durante nueve años, era un campeonato nuevo. Recuerdo aquella invasión en el paseo del bosque en San Borja, siempre íbamos para allá a retarlos y jugábamos entre árboles y serenazgos que como todo mal árbitro terminaba el juego expulsándonos. Hasta el día de hoy tengo a los mismos amigos, muchos de ellos ya retirados del fútbol, pero yo sigo constante y la familia me apoya.
Si no fuera por mi familia ¿Qué sería de mí? No estudiaría en la universidad, ni siquiera hubiera ido al colegio, en fin hubiera dejado de hacer tantas cosas que hasta hoy he hecho. En fin, somos la llamada familia nuclear. Así es, mi padre nunca nos abandonó, ni se fue con otra mujer y ambos aún siguen vivos, a pesar de ser treintañieros mis hermanos, viven conmigo y mis padres. Creo que seré el primero en partir de casa y hacer mi propia vida.
“Navidad sin Jesús” es el recuerdo de la primera obra en la que actué, pues también es otra de mis habilidades el teatro. Nunca lo supe hasta que me lo dijeron. Quizá fue muy apresurado ser el papel principal, tuve vara tengo que admitirlo, pero tener que aprenderme textos enormes, prácticamente monólogos era un reto. No, ya no era un niño tenía 17 años y había nacido un nuevo gusto. Lamentablemente no pude perfeccionar esa habilidad, así que seguiré siendo actor de quinta.
Cachimbos el musical ha sido la última muestra de arte que he expresado en la Universidad de Lima. Satisfecho por lo logrado, más satisfecho me siento con esta alma mater. Me quita tiempo, me estresa muchos días y odio venir en las mañanas; sin embargo es justo y necesario, pues comunicación es lo que escogí y comunicador es como me graduaré. La especialidad lo tuve claro desde el primer día que pise la universidad: periodista quiero ser; sin embargo complementaré ese deseo con otra especialidad que aún no he decidido.
Hasta hoy no he trabajado de manera profesional, sin embargo, eso no me he impidió a conseguir otros tipos de empleos. Sabía que como empleador común no tenía muchos beneficios de ganancia, pero quedaba la experiencia a mi cuenta. Quería saber cómo se siente trabajar, más que ganar dinero. Creo ya estar listo para desempeñarme en labores de comunicación en alguna empresa. Por tanto, ya estoy en busca de prácticas- preprofesional.
Son tan pocas las anécdotas e historias que he hablado sobre mí, pero creo que resume perfectamente, hasta la actualidad, lo que he sido y soy. Sé que también habrá un futuro en el que alguien seré, pero ya llegará el momento para contárselos.

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