
Cuatro amigos, designados a ir a la guerra de Vietnam, salen de trabajar de la mina. Uno de ellos decide casarse esa misma noche. Los preparativos se están haciendo, el pastel de boda está en el salón de recepción, la iglesia en perfecto estado y adornado. Sin embargo, la madre de la novia, en un intento de impedir la boda, trata de convencer al padre de que no case a su hija con el novio que se va a Vietnam. Mientras tanto el novio bebe, se emborracha y disfruta su último día en el país; la novia sufre los golpes de su padre enfermo.
De noche y con la cantina solo para ellos, irrumpen, descansan luego de beber hasta emborracharse. Sin embargo, ninguno de los cuatro amigos esperó escuchar una dulce melodía tocada por una de ellos en el piano. Sus rostros cambian. De sonrisas y gritos pasan al silencio y la meditación. Es un sonido melancólico que los hace reflexionar sobre lo que les esperará la vida en adelante. Solo observan y oyen olvidando todo lo que hacían e hicieron esa noche; dejan atrás las vulgaridades y el machismo.
Acaba de tocar el piano. Paró la melodía suave, mientras la calma se asimila irrumpen las explosiones en Vietnam. Se ven Helicópteros sobrevolando una aldea y bombardeándola. Miembros del ejército Estadounidense está entre las hierbas. Es Mike, quien despierta tras la aparición de un miembro de la armada enemiga que asesina a un grupo de sobrevivientes. Aquél lleno de rabia coge el lanzallamas y prende al vietnamita sin piedad.
Detenidos y prisioneros, los cuatro amigos, por los soldados de Vietnam del Norte. Están en jaulas bajo la custodia de los vietnamitas. Estos que como forma de diversión y apuesta juegan con la vida de los prisioneros obligándolos a jugar la ruleta rusa. Juego mortal que finalmente acaba la existencia de uno. Mientras todo ello sucede en la parte superior de la carceleta, Stevie, quien se había casado antes de ir a la guerra, entra en pánico y no soporta la tortura. Mike, amigo del trabajo, lo anima le da consuelo y tranquilidad hasta que acaba el juego de la muerte.
La apuesta continúa. Mike y Stevie esta vez se ven frente a frente para el juego. Aquel con ámplia seguridad y decisión anima a este a dispararse. Él no desea hacerlo sufre por dentro, tiene miedo no puede controlarse, pero la insistencia de los vietnamitas y los ánimos de Mike aceleran su disparo. Suelta el gatillo y sale la bala, pero apunto al techo solo rozo su cabeza. Fue echado a la fosa de castigo para que muera ahí. Mientras tanto, los dos amigos de los cuatro que eran continúan abajo e la carceleta esperando su turno, pero idean un plan el cual es usar tres balas en lugar de una arriesgarse a un primer juego y luego de ello distraerlos y atacarlos. Finalmente logran lo que planearon y asesinan a todos los vietnamitas.
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