miércoles, 24 de noviembre de 2010

Final de fotografía



La ciudad de Lima en espera de una alcaldesa.



Las dos contendoras a la alcaldía de Lima: Susana Villarán y Lourdes Flores no aguantan más. Desean y anhelan que sean las cuatro de la tarde. Ambas, ansiosas, con las manos sudando y caminando por toda la habitación, con un televisor encendido, van planeando las palabras que dirán, según los resultados que se den, para sus más fieles seguidores. Con cada minuto que avanza, suben la mirada; observan la hora en el reloj, ven a la pantalla y piensan arduamente.

La Euforia Villarán

Susana, entre sus pensamientos, es interrumpida escucha que empieza el conteo regresivo para los porcentajes de boca de urna. Se proclama a esta como ganadora virtual con calma y serenidad de la periodista; sin embargo, la candidata Villarán explota en emoción y da el grito de la alegría al cielo. Los cuartos del Hotel Bolívar se remecen a tal magnitud que los turistas salen de sus dormitorios consternados y confusos. Todos en un cuarto, sobre la cama, en los sillones y parados cual si fuera un bacanal celebran a gritos de emoción, ese sentimiento único como si Perú le ganara a Brasil, en el último minuto, para clasificarnos al mundial. Susana se levanta pisa la cama, sin importarle nada, mientras que una de sus regidoras le grita “Salta, salta, salta, salta; vamos te lo mereces” y entre todos cantan a viva voz “Fuerza Social, Fuerza Social, Fuerza Social”


La fe del PPC

Desde la Av. Alfonso Ugarte, siendo las cuatro de la tarde, el furor no es mucho. Doña Lourdes y Don Javier Bedoya saben bien que han realizado un buen trabajo. Ambos conversan en privado; buscan las palabras adecuadas para la prensa y el pueblo limeño. Con cada hora que pasa y los porcentajes que se reducen la señora Flores no da la cara. Sin embargo, los seguidores del partido la aclaman a gritos desde el cuartel del PPC. “Lourdes hemos acortado las distancias de las encuestas de las últimas semanas, hemos dado un paso gigante. Saldré yo a anunciar esta noticia y el éxito del partido en los distritos” Javier Bedoya anima a la candidata con sus palabras para que ella no se sienta perdedora y luche hasta el último conteo. Las cámaras de televisión y los micrófonos de las radios esperan a que la señora Flores salga. Ya casi es la hora en que anunció que declararía. Resuenan los aplausos y se ve a una candidata con el rostro lleno de seguridad junto a sus asesores. “Lourdes, Lourdes, Lourdes, Lourdes…” no dejan de alzar voz los seguidores. Con una sonrisa mas alargada que la habitual, lanza la premisa de toda su declaración: “Es que entre las cuatro de la tarde y este momento las distancia se van acortando”, “de modo tal que en la recta final no dudamos que vamos a ganar”.

Sueñan con el sillón municipal

Las señoras aspirantes a la municipalidad de Lima no ven mayores cambios en sus televisores. Susana se muerde las uñas tras cada décima que gana Lourdes y esta se agarra la cara tras cada décima que la aleja de aquella. Mientras van a la cama a descansar para esperar los resultados del día siguiente hacen un último suspiro y saben que solo una de ellas dormirá por última vez como candidata.

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